Francisco
Rodrìguez
frfrank611@gmail.com
La
existencia puede ser definida por el modo como las condiciones de
vida afectan la vida de la gente común; sobre todo las condiciones
materiales de existencia. Esas condiciones determinan la manera como
la gente vive, como piensa, como se siente y como actùa. Còmo la
gente vive, puede ser definido por los conceptos de Modo de vida y
estilos de vida. Modos de vida basados en la abundancia generan
estilos de vida consumìsticos orientados al consumo de bienes de
lujo. Aquì podríamos hablar del advenimiento de las sociedades de
consumo. Esto es propio de las sociedades de capitalismo
postindustrial, pero en algunas sociedades subdesarrolladas pueden
emerger estratos sociales que viven de acuerdo a patrones de estilo
de vida de ese tipo y el resto de la sociedad intenta orientarse,
entonces por este patrón cultural; incluso los màs pobres. Cuando
en una sociedad existen modos y estilos de vida basados en la
abundancia y el consumo elevado, nadie se concentra en la
satisfacción de las necesidades básicas sino que la gente se
orienta por necesidades-aspiraciones elevadas como son la realización
y la auto-realizaciòn social. Pero cuando la situación estructural
es de niveles elevados de escasez, entonces la mayoría de la
población se orienta primordialmente por la motivación de
satisfacción compulsiva de las necesidades primarias. La pirámide
de Maslow aquí sufre un “cortocircuito” porque las necesidades
que se creían satisfechas para amplias capas sociales de la
población vuelven a colocarse en el centro de las motivaciones.
Ahora las necesidades primarias se convierten en aspiraciones; vale
decir necesidades-aspiraciones en vez de las motivaciones orientadas
a la realización y autorealizaciòn social. Aquì se genera un
proceso de regresión social. Es el tipo de estilo de vida que
estamos viviendo hoy en Venezuela en donde se ha precarizado todo: el
trabajo, la salud, la educación, el poder adquisitivo de la moneda y
como resultado final, la vida. En estas situaciones, la vida se
vuelve simplemente inviable. Situaciones socioeconómicas absurdas
como la de que al mismo tiempo que tenemos una devaluación
sistemática de la moneda, el dinero en efectivo tiene un precio por
encima de su valor real. El doble patrón del precio de las
mercancías; por un lado el precio en efectivo y por el otro el
precio en dinero electrónico. Ante una hiperinflación galopante los
bancos no dan màs de 100 bolìvares, etc. Esto nos induce a `pensar
en estados de angustia existencial por la precariedad/imposibilidad
de adquisición de los medios reales para la reproducción material
de la vida y por la imposibilidad de entender esto para la gente
común. Què clase de país es nuestro país? Còmo se compaginan
estas condiciones de vida con el “mundo de la vida” de la gente
común? Còmo se hacen compatibles estos dos aspectos? Còmo digerir
la angustia existencial que generan estas situaciones sin caer en la
locura, la violencia y las enfermedades psicosomáticas generalizadas
cuando ya de por si esto es locura, psicosis y barbarie? Quizàs
porque nuestra sociedad siempre ha sido muy tolerante con toda clase
de patologías como la locura y siempre hemos convivido con ella de
la manera màs natural, el fenómeno de la “normalidad” de la
situaciòn quede explicado.


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