Para nadie es un secreto la proliferación de la
“economía informal” es tanto así que la formal ya tomó el
rumbo de lo informal hace tiempo, basta con pasearse por los centros
comerciales y ver tiendas de venta de ropa vendiendo alimentos, ya
esta practica la han asumido por igual las grandes cadenas, las que
venden ropa, las que venden medicinas, etc.
Existe un descontrol total en lo que se refiere a
la comercialización de lo que sea, cada quien hace lo que le venga
en ganas, existe en el país una especie de pájaro bravismo, una
actitud de ser más vivo que el otro, ante la necesidad del otro se
ante pone mi ganas de tener más, “nos comemos los unos a los
otros” esta frase la escuchamos casi que a diario en todas
partes que vamos.
Vendemos lo que sea por obtener algún efectivo,
se han activado los peroleros virtuales en las redes y los que se
colocan en las aceras, hemos llegado al extremo hasta de vender la
electricidad en 30 mil bolívares por una hora de recarga, este
ofrecimiento lo podemos ver por todas partes, hasta en los terminales
de pasajeros como el de Ciudad Bolívar.
Si bien es cierto que es necesario regular los
artículos, también es necesario el control o la fiscalización
PERMANENTE a la economía formal e informal, si no hay control, si no
hacemos el ejercicio de hacer cumplir las normas de convivencia, si
no se gobierna, “seguiremos comiéndonos unos con otros”



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