Por Leandro Gracco
18/02/13
Sería ideológicamente redundante referirnos a la importancia de la clase obrera en la construcción del Socialismo, y más particularmente de su estrato industrial, el proletariado, cuando justamente esa clase es la que le da sustento material y factible a la idea de una sociedad post-capitalista
En
nuestro país, la meca del proletariado es el estado Bolívar, paladín de la
región de Guayana. No es casual entonces, que desde inicio de los 70’s, los
sectores más avanzados de la izquierda venezolana haya priorizado el trabajo en
esa zona, y que la misma haya sido cuna de grandes luchas sociales de los
trabajadores. Tampoco es casual la existencia del Plan Guayana Socialista
(PGS). El mismo responde a la necesidad de darle cuerpo material al macro plan
de la transición al Socialismo. Allí se encuentran materias primas esenciales
para el desarrollo, hierro, aluminio, bauxita, oro, y demás, nómbrelos ud., y
allí están. Allí también convergen los intereses de trasnacionales del
capitalismo, entre otras, Glencore, Noble, ese es el cuerpo de las manos pelu’as
(no hay mano sin cuerpo), detrás de lo
que sucede en las llamadas industrias básicas, y las manos mismas son esa
especie de nuevos Walter Raleigh (pirata inglés y agente del mismo imperio en
la época colonial, y que tuvo bajo acoso a Guayana buscando El Dorado), que
cual piratas modernos se abalanzan sobre los recursos públicos para
enriquecerse sirviéndoselos a las transnacionales, vendiendo a sus propios compañeros de clase, y al pueblo.
En este momento en Venalum, además de la propia empresa el botín son los 498
millones de dólares del Fondo Conjunto Chino Venezolano aprobados para dos
proyectos de adecuación. Así es la burocracia
sindical.
En
Guayana esta es la batalla que se está librando, la burocracia sindical y sus
jefes pretenden tomar las riendas de Venalum, reducto que ya tenían con Rada
Gamluch y demás integrantes del combo de Rangel Gómez, y que perdieron cuando
Francisco Díaz (proveniente del Min. de Industrias) asumió la presidencia de la
empresa. La batalla no es personal, es contra el modelo cuarto republicano de
entrega de los recursos a las transnacionales, para de esa forma darle continuidad
al modelo rentista que impide se avance en la soberanía productiva señalado en
el actual Plan de Gobierno. Claro, para ellos lo atractivo es la rapiña del
botín, la empresa y los 498 millones de dólares, y su lema: vender la Patria, a
los Trabajadores y al pueblo, que algo les quedará, algo les darán. Su
estrategia, sacar a la presente administración, que aún con algo de falta de
claridad en con quienes realmente debe estar, quienes realmente lo defienden,
quienes son sus verdaderos aliados, sin embargo no se ha entregado en las manos
de los modernos Walter Raleighs. Y en esa falta de claridad llega hasta a
confiar en personas como Pedro Perales y
Oswaldo Febres, del sindicato SUTRALUM (estructura heredada de la cuarta), y no
los Consejos Obreros, que son estructuras orientados al protagonismo de la
clase obrera y la construcción del Socialismo.
Lo que sucede en Venalum, ya lo hemos visto,
es lo mismo que sucedió en SIDOR, y ALCASA, los representantes sindicales del
socialismo pumalaca hablan de socialismo, pero se oponen al Control Obrero,
ganan elecciones sindicales amañadas, pero en alianza con la burocracia
política regional que con recursos indebidos compra y manipula la conciencia de
los trabajadores, y que aún con el respaldo de la imagen del líder, sólo
pudieron ganar las últimas elecciones regionales por la cabeza de una chiripa.
Representa el ala más de derecha de la FBT y el chavismo, y a todo aquel que se
les oponga o denuncie lo que sucede, lo catalogan de traidor o vende Patria, se
parecen al ladrón que corre y grita un ladrón un ladrón, para que el público
crea que es perseguidor en vez de perseguido. Para ellos, para ser
revolucionario hay que entregar al Plan Guayana Socialista, hay que vender las
verdaderas reivindicaciones de los trabajadores, y lograr que la planta se haga
inoperativa, improductiva, para lo cual no sólo manipulan la conciencia de los
trabajadores, estimulando huelgas, sino que recurren a la falta de
mantenimiento para sacar celdas de funcionamiento, y demás acciones que bajen
la productividad y rayan en el saboteo, y así lograr que los instalen a ellos desde
arriba sus secuaces o para que se privatice, en todo caso, para entregarla a sus
jefes, y si algo sale mal, y no logran apoderarse de las empresa, no importa,
la Gobernación y la CVG los acogerán. Ante esos planes, debemos estar claros,
VENALUM y sus trabajadores consecuentes son la última trinchera contra sus
pretensiones de ponerle la mano a todas las industrias básicas de la región.
Todos los hermanos de clase, y los revolucionarios consecuentes debemos
aponernos y luchar contra esos planes.
Tratan
de establecer la matriz de opinión, que lo que hay es una lucha de fracciones
por el control de la empresa, y claro, de eso se trata, pero de una la lucha
por el poder político para recuperar la empresa y la productividad, para
construir socialismo y acabar con el rentismo, y la lucha de los Walter Raleighs por
apoderarse de las empresas básicas, y ponerlas al servicio de las
transnacionales, donde el último botín es VENALUM y los 498 millones de dólares
aprobados. Otro objetivo que los impulsa a utilizar a los
trabajadores y trabajadoras en un conflicto es, recuperar el cobro de vacuna a
los proveedores y compradores, que perdieron al inicio de la actual gestión.
Ante esto, qué hacer, la eterna pregunta de quienes
luchan por un mundo mejor. Hago un modesto llamado a los sectores avanzados de
los trabajadores de VENALUM y de toda Guayana y Venezuela, a solidarizarse con
la lucha contra los planes del clan Rangel, de las transnacionales, y de la
burocracia sindical. Más aún, cuando el reciente ajuste monetario del dólar nos
obliga en el combate contra la burguesía
rentista importadora, a aumentar la productividad para darle mayor calidad de
vida al pueblo venezolano, en este proceso de transición en el que estamos
comprometidos. Es necesario de una vez
por toda crear instancias orgánicas de articulación de los trabajadores y demás
sectores comprometidos con la transición al Socialismo, quienes no estimulen y
participen en este esfuerzo le están haciendo el trabajo de quinta columna a la
reacción capitalista. Es necesario mantener la denuncia constante, por todos
los medios, de lo que pasa, quienes están involucrados y cuáles son sus
estrategias.
¡Solidaridad con
los Consejos de Trabajadores de VENALUM y la lucha por el Socialismo!
¡Hasta la Victoria
Siempre!

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